Plantea Juan Van-Halen en el artículo Rosa Diez o el camino a ninguna parte las contradicciones que detecta en su trayectoria política, entre el discurso de UPyD y las actuaciones recientes de ese partido.
Pero yo no veo ninguna contradicción, al revés, para mí son perfectamente coherentes.
¿Quién es Rosa Díez? Se pregunta Juan, y pasa a realizar un pormenorizado repaso de su etapa como dirigente del PSOE, pero se olvida, que para analizar esa trayectoria hay que tener en cuenta una variable importantísima, el momento histórico en el que tiene lugar. Una cosa no puede ir desligada de la otra.
Fue consecuente cuándo era un sentir general que en España teníamos que romper con una exaltación desmesurada del nacionalismo español, del patrioterismo de pandereta, del centralismo ... que había que favorecer a las minorías ... Nadie preveía entonces que nuestros inexistentes hábitos democráticos nos abocarían al buenismo institucional que ha sido causa y motivo de los abusos que , ahora, haciendo otra vez ejercicio de coherencia, ella misma denuncia.
La gente evoluciona, muchos hemos evolucionado, pero si algo se le puede echar en cara a la señora Díez es, precisamente, que no ha evolucionado, que, sigue siendo, exactamente, la representación inequívoca de un producto genuino de la escuela "Felipe González".
Sabe lo que quiere y domina las herramientas que la ayudarán a conseguirlo. Los resortes del poder no tienen secretos para ella, es una mujer de estado y su medio natural es el palco. Sabe generar noticias sobre sí misma y tiene una idea clara de cómo tiene que ser el partido que la facilitará la obtención de sus objetivos. Es una marxista hasta la médula.
Y como marxista, lleva con mano férrea su partido en la dirección que ella misma ha decidido. Como socialista, reclama para el Estado Español todo aquello que un socialista de pro debe reclamarle. Como socialista, se posicionó en su momento en contra de unas actitudes que ella sentía como excluyentes, hizo, a lo largo de su carrera política, todo lo que su partido esperaba de ella y, porque es una socialista hasta la médula, porque ella no ha evolucionado, se ha ido del PSOE.
Que los nacionalistas hayan sido desleales con aquellos que les brindaron su apoyo , no es culpa de la señora Díez. Que el PSOE haya degenerado hasta llegar a ser una caricatura patética de sus siglas, tampoco es culpa de ella. Pero que Rosa Díez reconozca los excesos a los que ambos han llegado, no supone una incoherencia, supone la confirmación palmaria de lo que es, una socialista que vuelve a posicionarse haciendo públicas sus convicciones.
La contradicción está, en que un partido que se denomina así mismo socialista, obrero y español, se haya convertido en una especie de Confederación de Taifas Filofascistas y haya gente que se autodefine de izquierdas que le sigue votando. Esa es la incoherencia.
Que sea precisamente una socialista como Rosa Diez, con su experiencia y su trayectoria, quién se levante para denunciar la incompetencia del gobierno del señor Rodríguez Zapatero, no es una contradicción, ni tampoco es oportunismo. La incoherencia la plantean quienes dicíendose socialistas y ocupando cargos en instituciones españolas y europeas, se entregan a la orgía de anular las libertades fundamentales de los ciudadanos a los que representan, siendo cómplices y actores de algo como esto: (17-02-2009) - (11-03-2009) - (24-03-2009)
Que una socialista como Rosa Díez reclame la igualdad en las obligaciones y derechos de los ciudadanos en todo el territorio español, no es incoherente. Lo incoherente es que gentes que vibran escuchando “La Internacional” defiendan en su propio estado 17 legislaciones diferentes, 17 sistemas educativos diferentes, 17 normativas comerciales diferentes, 17 sistemas de contemplar las obligaciones contributivas de sus ciudadanos, 17 maneras de otorgar subvenciones, ayudas y prestaciones sociales.
Que una socialista como Rosa Díez, defienda que todos los niños españoles, sin excepción, tienen el derecho de hablar, escribir y expresarse de una manera correcta y CULTA en un idioma con la proyección internacional que tiene el castellano, no es una incoherencia. La incoherencia la plantean quienes diciendo defender al obrero, condenan a sus hijos a recibir información y comunicarse únicamente en un idioma útil solo entre las cuatro fronteras de un territorio minúsculo, marcando una diferencia abismal en sus oportunidades laborales que, de por vida, mantendrán con aquellos cuyos padres sí pueden costearles ese conocimiento en una escuela de pago.
La incoherencia, es confundir la enseñanza DEL vasco, gallego, valenciano o balear, que supone una riqueza cultural, con la enseñanza EN vasco, gallego, valenciano o balear, que condena a esos futuros ciudadanos, obligados a entenderse si quieren alcanzar mayores cotas de bienestar, a una comunicación poco eficiente.
Que una socialista como Rosa Díez, conduzca su partido sin dejar resquicio a la oposición, no es una incoherencia. La incoherencia la cometieron aquellos que pensaron que Rosa Diez podía mantenerse como portavoz y cara visible de un partido que no fuese exactamente lo que ella pretendía, de un partido que permitiese la coexistencia de diferentes sensibilidades distintas a la suya propia. Para eso no necesitaba dejar el PSOE, el Parlamento Europeo , romper con los compañeros de siempre y lanzarse al vacío creando un nuevo partido a estas alturas de su vida ¿o no?
Las diferencias entre UpyD y C’s, querido Juan, son tema de otro escrito. Ya lo hablaremos en otro momento.


