Nuclenor responde a Zapatero














Juan me ha enviado este documento junto a la carta que publico aquí abajo sin ponerle ni quitarle una coma, estoy completamente de acuerdo con lo que expone



"Hola:

Las argumentaciones en contra de la ampliación de la vida útil de las centrales nucleares o de la construcción de nuevas centrales no pueden ser las esgrimidas por el Presidente del Gobierno de España en entrevista concedida el 17 de junio pasado al programa “Las mañanas de 4”, porque son rigurosamente falsas. Tampoco me convence el argumento de que se trata de evitar riesgos de accidentes o de escapes radioactivos, pues estamos rodeados de centrales nucleares tanto por el norte como por el sur, ya que Marruecos va a construirlas. Por otro lado, las “energías renovables” no garantizan un suministro continuo (no hay viento, no hay suficiente radiación solar, no puede acumularse energía excepto en centrales hidroeléctricas) por lo que se hace imprescindible disponer de sistemas redundantes para garantizar el suministro, y estos son los de siempre: combustibles fósiles (carbón, gas, petróleo) hidroeléctrica o nuclear. La producción y distribución continuas de energía requieren de unos márgenes de seguridad de alrededor del 40% para garantizar el suministro cuando se producen picos de consumo o averías en centrales de la red, lo que supone que éstas centrales convencionales tienen que existir primero, y además estar en condiciones de inyectar energía en las redes tan pronto como se produzca un pico de consumo, una avería, un déficit de viento o de energía fotovoltaica. Eso significa ni más ni menos que no nos podremos librar NUNCA de la necesidad de disponer de instalaciones convencionales, independientemente de que haga viento o luzca el sol, o sufriremos devastadores apagones. En cuanto a los residuos, España es un país en el que no hay volcanes ni terremotos, principales riesgos para materias peligrosas almacenadas. Hay bastantes municipios que han solicitado al gobierno la instalación de cementerios nucleares en su territorio, por las ventajas económicas que supondría para sus habitantes. Todo ello sin contar con que el ingenio humano descubrirá, antes o después, como desactivarlos o aprovecharlos nuevamente.

Nuestra dependencia del exterior en cuanto a la obtención de materias primas para la producción de energía es especialmente preocupante, y a Europa y USA les sucede lo mismo. Por último, actualmente la energía nuclear es la única convencional –junto a la hidroeléctrica- que no produce CO2 -responsable según los ecologistas del “efecto invernadero”- u otros gases nocivos para la salud humana y medioambiental, lo que la convierte en la mejor solución al problema de la obtención de energía barata y limpia.

¿Qué motiva la guerra abierta de este gobierno y este presidente contra la energía nuclear?

¿Un prejuicio ideológico, del que yo también fui víctima tras los accidentes de Harrisburg o Chernobyl?

¿Un mesianismo catastrofista del presidente que le faculta para decidir, sin un amplio debate social previo, cuál es el futuro energético del país? (Recientemente ha anunciado su decisión de definir el “modelo energético español” hasta nada menos que...¡2030!)

¿Hay algún motivo -más o menos oculto- que explique tanta insistencia en llenar nuestros espacios naturales de “molinillos” y “granjas fotovoltaicas”?

Yo odio esos parques, sobre todo porque los veo completamente innecesarios y atentatorios contra la paz y el sosiego de los campos y montes, además de horrendos. Pero crecen como setas, a pesar de que estoy por apostarme con mis nietos que serán pasto de la herrumbre y de que quedarán como uno más de los monumentos a la vanidad y la estupidez humanas, tan extendidas y abundantes como nuestros bosques de molinillos. Son apocalípticos, extraterrestres, quijotescos por su locura conceptual, y encima nos van a costar un riñón de pasta y un serio disgusto a largo plazo, cuando no quede más remedio que desmantelarlos por obsoletos e ineficaces. Cada generador cuesta la friolera de 3 millones de euros, y su vida útil no supera los quince años, contando con un mantenimiento carísimo y constante.

Somos unos suicidas.

Perdonad el ladrillo. La factura de la luz me ha subido un huevo (al cuello) y el otro está empezando a moverse.



Saludos"





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