La ropa es preferible elegir prenda tipo multicapa, una camiseta de algodón de mangas cortas, una chaqueta o jersey ligero y anorak pueden superponerse o irse quitando según las exigencias del ambiente y del ejercicio.
La época del año. Cualquier época del año es buena para emprender el Camino. De todas formas, los meses de abril, mayo, junio, septiembre y octubre son los más recomendables, dado que la mayor parte de los albergues están abiertos y la climatología suele ser más favorable. En julio y agosto el calor es intenso, y también es más frecuente, en el Camino Francés, encontrar los albergues llenos, especialmente en Galicia. El invierno presenta algunas dificultades importantes: algunos albergues y otros servicios están cerrados, es necesario cargar con un buen saco y ropa más pesada, hay pocas horas de sol, algunos albergues no disponen de calefacción, y el clima es muy duro en determinadas zonas. Sin embargo, ésta es la mejor época para quien busca soledad y reflexión.
La alimentación. El gasto energético es muy superior al de la vida cotidiana y es necesario compensar esta pérdida con una buena alimentación. Lo más aconsejable es empezar el día con un buen desayuno, a lo largo de la etapa tomar alimentos ligeros y energéticos, y hacer el ágape más fuerte al final de día, una vez acabada la etapa y más descansados. Aunque no se tenga sensación de sed hay que reponer líquidos, por lo que se hace imprescindible la cantimplora
Desayuno: hidratos de carbono y azúcares con mucha fructosa ( café con leche y galletas, mejor aún tostadas con memelada, miel y fruta)
A medio dia: pan o crackers y fruta ( no consumir azucares o chocolote)
Por la noche: proteinas (carne roja o blanca, pescado, queso, verdura, pan y fruta)
Beber mucho, antes siquiera de tener sed, sobre todo con temperatura ambiente elevada; si se produce una fuerte sudoracion comer mucha fruta y reponedores de sales
Objetos de valor. Afortunadamente, los casos de robos a los albergues son muy poco frecuentes pero hay que tomar alguna precaución con el fin de evitar al “pícaro” que aprovechando el reparador sueño del peregrino, hace de las suyas durante la noche. Vigila siempre tu mochila. El peregrino no está excluido de robos. . De todos modos, y especialmente en los albergues más grandes, es necesario tomar las elementales medidas de seguridad y no dejar olvidados los objetos de valor mientras estamos, por ejemplo, en la ducha o paseando por la población. También hay la posibilidad, de hecho la más frecuente, de dejarnos alguna cosa olvidada en alguna de las múltiples paradas habituales a lo largo de una etapa (bajo un árbol, en un bar, etc.). Y por último, también debemos tener en cuenta que es difícil tratar delicadamente el material sofisticado que transportamos en la mochila, como por ejemplo las cámaras fotográficas réflex. Así pues, como conclusión, podemos afirmar que los objetos de valor o delicados y los largos caminos a pie son poco compatibles. Además, una de las gracias de los caminos a pie es hacerlos despreocupadamente, sin tener que estar pendiente de si perdemos esto o se nos rompe aquello.
Carga de la batería del móvil. En los albergues (si hay alguna excepción, la desconozco) no hay ningún inconveniente en usar los enchufes libres para cargar la batería del móvil. Dado que el número de enchufes suele ser mucho menor que el número de plazas, debemos hacer un uso racional y no tener el móvil en carga más tiempo del necesario.
¿Qué Camino elegir? El auténtico Camino de Santiago, y el más fiel a la esencia de las antiguas peregrinaciones, es aquel que empieza en la misma puerta de nuestra casa. Pero es obvio que hoy en día, para muchas personas, las obligaciones laborales y familiares limitan el número de días disponibles para andar. Además, los Caminos menos concurridos suelen presentar algunas dificultades importantes: carencia de albergues y de alojamientos, señalización austera, largas distancias entre poblaciones, soledad, etc. Así pues, para los más neófitos no hay duda, el Camino más adecuado para una primera toma de contacto con el mundo peregrino es el Camino Francés. Éste es el Camino más asequible, por la gran cantidad de albergues, alojamientos y servicios, por la poca distancia entre las poblaciones, por la buena señalización, por los numerosos peregrinos que encontraremos, etc. También porque el Camino Francés es el más rico en monumentos, historia y cultura (junto con el Camino de Le Puy). Para aquellos que ya hayan recorrido este Camino y, por lo tanto, tengan algo de experiencia, el número de otros Caminos interesantes para andar es casi ilimitado: el Camino Aragonés, el Camino del Norte, el Camino de la Plata, el Camino Catalán, etc.
¿Empezar desde Roncesvalles o desde Saint Jean Pied de Port? Para aquellos que quieren hacer el Camino Francés esta es una duda habitual. La etapa de Saint Jean a Roncesvalles es la más dura de todas, no tanto por la distancia como por el fuerte desnivel, superior a los mil metros. Así pues, para quien no esté avezado a las largas caminatas por la montaña es aconsejable no arriesgarse y partir desde Roncesvalles, haciendo etapas suaves los primeros días. Para los más montañeros y mejor preparados no hay duda que sí vale la pena empezar desde el precioso pueblo del País Vasco francés y recorrer una espectacular etapa que cruza los Pirineos.
¿Es necesario comprar una guía? para hacer el Camino Francés no es imprescindible; para cualquier otro Camino sí. Como todas las respuestas simples, se debe matizar.
El Camino Francés está tan bien señalizado y dispone de una red de albergues y de servicios para los caminantes tan amplia, que con una sola hoja con un cuadro con las distancias entre las poblaciones y los servicios que estas ofrecen será suficiente para hacer el Camino sin problemas. De hecho, son bastantes los peregrinos que tan sólo llevan esta información y no tienen especiales dificultades. Ahora bien, si es la primera vez que vamos al Camino, le sacaremos mucho más partido si nos preocupamos un poco en conocer algo más: los monumentos más importantes y que merecen una visita, un poco de historia y cultura sobre los pueblos por donde pasamos, algunos datos sobre el paisaje y la geografía, una pequeña descripción de las variantes del recorrido, etc. Cierto es que cada uno va al Camino con sus inquietudes e intereses, y que el arte es tan solo un aspecto más de un trayecto en muchos sentidos apasionante, pero, aún así, me parece una lástima que, por ejemplo, algunos peregrinos pasen por Redecilla del Camino sin tan siquiera molestarse en entrar en la iglesia parroquial para ver, aunque sea un momento, la magnífica pica bautismal románica. En internet podemos encontrar abundante información sobre este Camino (en esta misma web en la página de los Caminos Principales) y, por tanto, no es imprescindible comprar ninguna guía. Ahora bien, en mi opinión, la calidad de la información y el nivel de detalle de los mapas, hoy en día, es superior en las guías escritas que en las guías virtuales.
En comparación con el Camino Francés, los otros Caminos tienen un nivel de dificultad superior. Por lo tanto, a no ser que uno tenga un espíritu muy aventurero, es aconsejable hacerse con una buena guía.
Las etapas programadas y las prisas. No es necesario decir que cada uno puede hacer el camino como quiera y, además, los consejos moralizantes no forman parte del estilo de esta web. Pero sí me permito hacer una reflexión en voz alta. Bien, mejor dicho, una reflexión por escrito.
Pocas cosas hay más agradables que andar libre sin prisas y sin preocupaciones, disfrutando con intensidad de todo lo que nos ofrece el Camino. Pocas sensaciones son tan placenteras como dejar que sea el mismo Camino y nuestras circunstancias las que nos marquen los hechos y el ritmo. Pocas cosas hay mejor que empezar el día sin saber en qué población terminaremos la etapa. Y pocas, bien pocas cosas, son comparables a hacer una siesta bajo un roble o aproximarnos a un pueblo mientras la tarde cae...


